C M S TRIO
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¿Supertrío? ¿Tres ases? ¿Los tres magos? Valgan los tres apelativos para saludar la primera entrega discográfica del trío formado por Javier Colina, Marc Miralta y Perico Sambeat (sigo el orden alfabético que observa la titularidad de este disco). Los tres se conocen desde sus inicios musicales y formaron juntos, con el liderazgo de Miralta, en el añorado grupo New York Flamenco Reunion. Su visita al estudio viene precedida de un año y medio trabajando esporádicamente como trío y entregan un redondo muy del siglo XXI, cuando la última revelación que ha vivido el jazz es la de su definitiva, sostenida y seria universalización (éste es al menos mi criterio). Los diez temas y canciones que componen este álbum vienen firmadas por un compositor alemán de entreguerras (mundiales), un coloso de Tin Pan Alley (las oficinas musicales donde las partituras volaban a Broadway y luego al jazz), dos héroes americanos del jazz moderno, un ciertamente conocido tándem británico, un saxofonista colombiano, un cantante cubano, un saxofonista valenciano y un original colectivo de los tres miembros del trío. Y a cada uno de ellos los tres ángulos del triángulo CMS incorporan sus conocimientos y sabidurías en el jazz, el universo latino, el flamenco y tantas benditas músicas de este planeta. Esto suena así porque son ellos quienes lo tocan, no es una copia o la explotación de una patente ajena. Así, cogen “Theo” y Colina pone a Monk en su contrabajo a bailar el cha-cha-cha. Un muy coltraniano Sambeat hace maravillas (y talentoso homenaje) en “Syeda’s Song Flute” mientras Miralta repica por bulerías. El mismo marca compás de tanguillos en atmósfera afro en “Love for Sale”. Y cuando se interpreta una canción de Kurt Weil, “Yukali”, difícil es quitarse la idea de que estamos oyendo un bolero. Lo son “Sábanas Negras” original de Sambeat y “A mi manera”, del cubano Marcelino Guerra “Rapindey”, que aquí es abordado como balada de jazz. Una suerte de “hard bop latino” (que algunos también llaman “bugaloo”) podría ser el segundo original de Sambeat, “Pringators”, y también aprovechan la primera figura de ocho compases de “Day Tripper” para dar a los Beatles una pasada por el blues. Y cuando el autor es un colombiano, “Encuentro”, también es un blues, esta vez batido a 7/4. Queda “Hugo”, un joropo, canto de los llanos de Venezuela y Colombia que el trío construyó en apenas diez minutos en el estudio. La música está aquí y se defiende por sí misma y el oyente percibirá nuevas claves y matices a dad escucha. Y una recomendación a los siempre añorantes de piano: vale la pena seguir cómo Sambeat y Colina cubren su papel armónico a lo largo del disco. ¡Buenas escuchas!
Javier de Cambra